True Blood: Sangre fresca, esquemas arcaicos

Ni fantástica, ni simbólica, ni visualmente espectacular

Que lástima, con lo que me había gustado la primera temporada de True Blood… Acabadas las que tenía disponibles a la cuarta no pienso darle opción. Me pregunto cómo es posible que hasta se le haya perdido por el camino el erotismo y la sexualidad que derrochaba.

Una historia de vampiros, como de dinosaurios, parte siempre con ventaja para asegurar audiencia. Si además cuenta con originalidad en el guión, calidad estética y sexo… ¡Hay que poner empeño para estropearla!

Y todo empezó a ir mal en la mitad de la segunda temporada. Exceso de personajes y de tramas sin relevancia, desconectadas, insulsas y largas, tremendamente largas. El punto de vista narrativo es indescifrable. Ni aséptico, ni innovador, salta sin criterio argumental ni visual, sin emoción, sin pasión… Ni siquiera sabe jugar con la dualidad bueno-malo que nos redime del pensamiento lineal para instalarnos en la diversidad, en la negociación o, simplemente, en una historia de ganadores y perdedores que preserva tópicos y simpatías.

Si intenta construir un universo no lo consigue, más bien se pierde en el vano intento de ir trayendo a primera línea una diversidad de seres fantásticos que no consigue integrar ni argumental ni visualmente. Los personajes involucionan, se mueven en el capricho sostenido con algún intento, tardío y sin gancho, de explicación histórica que no consigue captar el interés. A medio camino entre la ficción creíble y lo fantástico, no hace sino encadenar tópicos y costumbrismos de la América profunda.

Ya puestos, me gustaría ver una sesión en el congreso (¿diurna o nocturna?), el transporte público, las fábricas de sangre, las ciudades… ¿Tendrán también los vampiros candidatura a la presidencia? ¿Y pasaporte? ¿Declaran al fisco?

Vale, no pidamos tanto. Pero no sé por qué no se quedaron entonces con una simple historia de hombres guapos y mujeres guapas que se vampirizan entre si de múltiples formas. Pero ni fantástica, ni simbólica, ni visualmente espectacular. ¿Dónde está la gracia?

Publicación original: enPalabras

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About Isabel Iglesias

Socia-directora en I.G. Documenntación y productora de Máscaras. Consultora especializada en el análisis estratégico, diseño y dinamización de proyectos. Investigadora de nuevas realidades, alérgica a los tópicos, bloguera...

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