The killing: dejándome sorprender

La más bella historia y la peor de las atrocidades han sido, o serán, superadas en cualquier otro tiempo y lugar. Por más que nos empeñemos, la Vida son momentos y secuencias cuya grandeza depende de nuestra forma de vivirlas… y de narrarlas. A pesar de estar aún por la mitad de la primera temporada, en The Killing es esa narrativa, y no el argumento, lo que me está sorprendiendo.

No es habitual escribir sobre algo que no has terminado de ver pero pienso que no hay lugar para la decepción en lo que me está entusiasmando en esta serie. Es como la propia historia, a pesar de los días grises y las circunstancias adversas, siempre hay posibilidades de mejorar, y saborear el argumento. Porque es la forma en que (nos) narramos, y no lo que realmente sucede, lo que da sentido a la Vida.

Últimamente he sido bastante crítica, con series de aceptación generalizada, respecto al déficit narrativo. Me ha ocurrido con Luther, por el mal desarrollo de las subtramas y el abuso de ralentización, y con el ensalzado “estilo visual” de Boardwalk Empire con ese aire de telenovela a pesar del millonario derroche de recursos. En The Killing no sólo existe el estilo visual sino que es un autentico placer para la vista y para el intelecto.

De entrada el ritmo, la estructura y la excelente utilización de la luz, con esos blancos, acerados o matizados, que permiten el punto de fuga liberando la propia lectura. Pero también la verticalidad de los planos, los picados con los que entra y sale de las secuencias, o el delicioso uso gradual de los contrastes con el que la profundidad y relevancia del plano se convierten en un auténtico recurso narrativo.

En The Killing el estilo visual es arte. Y lo es en la forma y en el fondo porque eleva lo humano al lugar que le corresponde, que no es otro que la grandeza de nuestro tránsito vital por las sensaciones, las dudas, los miedos…

Y además, por lo que llevo visto, con personajes bien dibujados y magníficamente interpretados, presiento que es uno de estos casos que merece un segundo visionado para disfrutar los detalles. Aunque puede que me equivoque porque como dice la protagonista a su nuevo compañero: “Las suposiciones son su peor enemigo inspector”.

Publicación original: enPalabras

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About Isabel Iglesias

Socia-directora en I.G. Documenntación y productora de Máscaras. Consultora especializada en el análisis estratégico, diseño y dinamización de proyectos. Investigadora de nuevas realidades, alérgica a los tópicos, bloguera...

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