Reciclar el dato

 … pero antes las ideas

Si en la duda está la oportunidad, y la abundancia induce a provocar artificiales escaseces, entonces parece adecuado encontrar la forma de ordenar las “sobredosis de todo” que nos acosan. Volamos tan rápido entre descubrimientos y modas que lo que pretendemos “conocimiento” no deja de ser una manifestación más de la obsolescencia programada.

Al concepto de “basura” le ocurre lo mismo que al de “veneno”, lo es o no dependiendo de la dosis. Y esto mismo es aplicable a los datos aunque, obviamente hay quien lo tiene claro, con toda la carga de profundidad que puede implicar.

La capacidad de gestión masiva de datos se nos presenta como un importante avance tanto en la empresa privada con en las instituciones: eficiencia, decisiones inteligentes, detección de errores y fraudes, mejoras en la recaudación, atención al cliente y personalización, o el diseño de nuevos productos y servicios. Sin embargo…

En el sector público el proceso de apertura de datos se paraliza con la disculpa de la escasez de recursos (y la ignorancia/dejadez de la ciudadanía) y asistimos impasibles a la batalla de las grandes empresas por adueñarse de la privacidad para hurgar en nuestras emociones. De nuevo Orwel, nada nuevo. La cuestión es otra.

La clave que subyace tras la súper abundancia (de datos, de formación o de lo que sea) está en el empobrecimiento global de la ciudadanía pero, sobre todo, en la falta de perspectiva. Y no estoy pensando ahora en aspectos sociales sino en economía real, porque por mucho que se detecten y sinteticen nuestras emociones y anhelos, ¿quién va a poder comprar o dedicarse a algo que no sea “pura supervivencia”?

La supuesta anticipación de necesidades que permite el análisis de datos nos habla del reciente pasado de ficticia abundancia, pero eso no es lo que está ocurriendo. Y estoy de acuerdo en que la facilidad para acceder a la formación, sobre todo las pymes, es sin duda una oportunidad… si es que sobreviven.

Sin embargo es cierto que las visiones pesimistas no ayudan así que el contrapunto a la excelente viñeta de Santy Gutiérrez que abre esta reflexión, lo pone este vídeo que ayer me alegró el día. Lo de los datos y la formación da para mucho, así que tiempo habrá. Ahora prefiero quedarme con las “mariposas en el estómago”

Publicación original: enPalabras

Compartir

Tags:

About Isabel Iglesias

Socia-directora en I.G. Documenntación y productora de Máscaras. Consultora especializada en el análisis estratégico, diseño y dinamización de proyectos. Investigadora de nuevas realidades, alérgica a los tópicos, bloguera...

Trackbacks/Pingbacks

  1. Demasiados pensamientos en la cabeza y no todos útiles (Tamara Solano) | IG - 19 febrero, 2009

    […] es que ni el talento, ni el poder, son suficientes. Hace falta mucho trabajo. El dato, nunca por si mismo, nunca, será […]

  2. ¿Podremos cofinanciar los nuevos fondos de cohesión? | IG - 19 abril, 2013

    […] todo se reduce a lo de siempre, el dato infrautilizado, mal utilizado, manipulado y, probablemente, equivocado desde el origen, simples cifras sobre el […]

Leave a Reply

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies