Falsa economía del lenguaje

Cuando menos es más

Hablando sobre la escuela del futuro dicen en el artículo:

Las formas de aprendizaje están condenadas a la evolución si no queremos que el hombre sea superado por la tecnología que él mismo ha creado

Propuesta:

Las formas de aprendizaje están condenadas a la evolución si no queremos que nos supere la misma tecnología que hemos creado

Además de estar respaldado por la norma, el argumento del masculino genérico suele ser la economía del lenguaje. Pues el ejemplo anterior no parece respaldarlo porque según nuestra propuesta no sólo se ahorran palabras sino pegajosas e inútiles redundancias.

Nos seguimos preguntando si son traiciones del subconsciente o «simples» chapuzas pero no hay que olvidar dos cosas:

1. Que el lenguaje ayuda a estructurar el cerebro.

2. Que las palabras escritas son peligrosas, como pudieron comprobar en el estado de New Yersey cuando en 1776 aprobaron una ley que reconocía accidentalmente el derecho de las mujeres a votar, al mencionar la palabra “personas” en lugar de “hombres”. La de trabajo que les debió de dar (a los hombres) para corregirla en 1807.

Publicación original: enIgualdade

Compartir

Tags:

About Isabel Iglesias

Socia-directora en I.G. Documenntación y productora de Máscaras. Consultora especializada en el análisis estratégico, diseño y dinamización de proyectos. Investigadora de nuevas realidades, alérgica a los tópicos, bloguera...

No comments yet.

Leave a Reply

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies