Anotaciones para nuevas realidades (XXIV): la naturalidad del comportamiento

Entender la diferencia entre normalizar y normativizar

Esa diferencia es, probablemene una de las claves que podrían incidir sobre lo que damos en llamar inteligencia colectiva. Al hilo de una conversación en otro blog Manuel Calvillo hace un potente desarrollo de los conceptos y sus consecuencias.

rp_420597_2929787242842_33878672_n-e1354183691541-300x300.jpgLos mecanismos por los que conseguimos “normalizar” realidades tienen que ver con las cosas del aprendizaje y el comportamiento humano y ya se sabe que aunque las reglas e instrucciones (en forma de boletín oficial y real decreto en estos casos) pueden ayudar, no sólo no son suficientes para fortalecer según qué repertorios, sino que además, bajo algunas condiciones, pueden ser contraproducentes.

Normalizar tiene que ver, al menos en parte, con una manera individual de comportarse extendida entre la mayoría de las personas de una comunidad (ya sea patio de vecinos, barrio o país) ante determinadas situaciones, realidades, persona o grupos de personas (la igualdad, la diferencia, la discapacidad, las personas con discapacidad, los negros, los católicos, los homosexuales, los católicos homosexuales…)

Comportarse en igualdad y respetando los derechos y la libertad del que tienes en frente “con normalidad” significa que “te sale” de manera natural esa manera de mirar y de tratar con esa persona. Esto ocurre cuando esas conductas están, por decirlo rápido, “interiorizadas” (qué poco me gusta esta palabra). Por el contrario, cuando esos comportamientos están principalmente bajo control de variables externas no podemos decir que actuemos así de manera “natural”.

Un ejemplo: podemos conducir en autovía a no más de 120 porque es nuestra manera normal de hacerlo, porque nos “sale” así, porque la seguridad es un valor importante para nosotros, porque queremos y porque sí. Pero también podemos conducir sin pasarnos de dicho límite tan sólo porque tememos a las multas y a perder puntos. En este último caso nuestra buena conducción será más probable cuando veamos un coche de la guardia civil o mientras estemos atravesando un tramo con radar; bajo otras circunstancias volveremos a pisar el acelerador.

Atendiendo a la distinción que tú señalas, y que hace tiempo te cogí prestada para mis talleres y clases, en el primer caso podríamos decir que la buena conducción está normalizada, en el segundo normativizada. A pesar de que ambos repertorios pueden ser idénticos en cuanto a su forma, nada tienen que ver en cuanto a su función, su aparición, su permanencia, su estabilidad y sus repercusiones.

Es claro que normativizar puede ser muy útil, incluso imprescindible a veces, para conseguir la normalización, pero es necesario algo más, mucho más. Tal vez para empezar sería importante que los que ponen estas normas tuvieran una perspectiva de la sociedad y las personas más humanista y menos “legalista” y una manera de entender el comportamiento -esto incluye hacer, decir, sentir, pensar,…- basada en los principios de una psicología seria y contrastada.

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About Isabel Iglesias

Socia-directora en I.G. Documenntación y productora de Máscaras. Consultora especializada en el análisis estratégico, diseño y dinamización de proyectos. Investigadora de nuevas realidades, alérgica a los tópicos, bloguera...

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  1. Estamos errando el disparo. | Laboratorio - 28 noviembre, 2015

    […] o la psicología son algo mucho más serio que tiene que ver con los principios del aprendizaje y análisis del comportamiento de las personas y de ellas en las organizaciones. Así, no tendría sentido darle entidad propia a […]

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