Sobre “el sexo oculto del dinero”

Hay lecturas que sorprenden. Sobre todo al recuperarlas veinticinco años después de su publicación y comprobar la vigencia del análisis y las propuestas que ya entonces realizaba Clara Coria. Y sorprende también que siga siendo necesario subrayar lo obvio para implementar mecanismos de destanuralización de situaciones que se han travestido de modernidad, pero no se han cuestionado.

Retomar “El sexo oculto del dinero” me ha permitido refrescar ideas y volver la mirada a cuestiones que daba por superadas, como por ejemplo la diferencia entre independencia y autonomía. O las trampas que nos impiden a mujeres y hombres evolucionar en términos de igualdad de oportunidades. Porque, a la vista está, nos cuesta avanzar.

Entre los muchos subrayados y anotaciones, me ha resultado especialmente relevante la relativa al “valor del tiempo”, una trampa que en la jerarquizada sociedad patriarcal ha afectado directamente a los hombres… pero que parece haberse universalizado.

“Time is money” o “el tiempo es oro”

La expresión “Time is money”, desde la perspectiva que aquí se propone, favorece una ilusión de abundancia. Una ilusión que se alimenta con la creencia de que todo el tiempo puede transformarse en algo poseído y controlable, como el dinero. El dinero, palpable y concreto, es mucho más tranquilizador que el tiempo, escurridizo y finito. El tiempo inapresable, inalmacenable, irreversible, implacable en su transcurrir, es como una herida abierta que recuerda permanentemente la limitación de la vida humana, la finitud y la muerte. Tal vez uno de los grandes atractivos del “Time is money” reside no sólo ben el poder que deriva del dinero, sino en la ilusión de poder sobre el tiempo… que es como decir la ambición de poder y dominio sobre la muerte.

Pero resulta que cuanto más un individuo se aferra a ideas y vivencias ilusorias, tanto menos puede disponer de las posibilidades reales que la vida concreta le ofrece. Y es así como esa promesa ilusoria que encubre el Time is money se transforma -paradójicamente- en una pérdida de la disponibilidad de tiempo.

Queriendo vencer el tiempo -acumulando dinero- muchos hombres pierden el único tiempo del que disponen.


Publicación original: enPlabras

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About Isabel Iglesias

Socia-directora en I.G. Documenntación y productora de Máscaras. Consultora especializada en el análisis estratégico, diseño y dinamización de proyectos. Investigadora de nuevas realidades, alérgica a los tópicos, bloguera...

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