Grados de separación

Se dice que una escala de seis grados es lo que se necesita para estar conectado a cualquier otra persona del planeta. A mi me bastaba con restablecer mis propias conexiones y para eso he necesitado dos días y un cambio drástico de veinte grados… de temperatura.

Acostumbrada a concretar objetivos, a la engañosa multitarea, al «ya que», no es fácil romper las rutinas de lo imprescindible. Tiene que haber algo inesperado y difuso que ayude a desechar borradores y bocetos que no hacen sino repetir certezas ya caducadas.

Aunque tal vez es simplemente la intuición de que algo no va bien, que no es que las cosas no estén ahí sino que tú no las puedes ver. Y a veces lo indefinido se auto argumenta, dejas de pensar y te mueves. O te paras, no sé.

Hoy esta brisa marina, esta noche atlántica a 15º me parece un lujo. Estaba ahí, se me había olvidado.

Publicación original: enPalabras

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