Gigantes con tirabuzones legislativos

«Querer es poder» resume el afán de superación con el que nuestros antecesores pretendían animarnos a superar las dificultades de este valle de lágrimas que nos ha tocado en suerte. Desde hace unos años, es también una moda muy rentable que llena páginas, conferencias y estanterías con esto de la autoestima y el afán de superación.

Y me parece bien mantener ejemplos, pero la realidad se empeña cada día en demostrar que las cosas no son como las cuentan.

El lunes leíamos sobre el abuso de Nestlé con las cápsulas de Nespresso y el martes las intenciones recaudatorias por escribir un blog en Filadelfia. Dos ejemplos claros del ánimo de lucro al amparo del poder de guante blanco, es decir, convenientemente legislado.

Ahora resulta que California quiere prohibir la suplantación de identidad en Internet, pero en este caso los efectos no son tan «colaterales» sino que afecta a distintos poderes. Un curioso punto muerto bajo la máscara del debate entre la propiedad intelectual y libertad de expresión. No se trata del nick, o de derechos fundamentales, sino del poder y el dinero, de un auténtico combate de gigantes.

La legislación es un arma poderosa pero, como todas, de doble filo. Con tanto parche y tirabuzón legislativo todo puede pasar, porque «las carga el diablo».

Puede que sea manía mía eso de dar la vuelta a las palabras pero, aún admitiendo todas las biografías de personas prodigiosas que se quiera, la realidad nos demuestra que Poder es Querer.

Actualización: Paradoja de la filantropía del poder conseguido con privilegios: Los Gates que exigen la devolución de la propiedad intelectual a los laboratorios que apoyan, entienden sin embargo que el dinero está en el uso y abuso del monopolio legal que en su día permitió la desmesurada fortuna de Microsoft.

Publicación original: enPalabras

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