Por suerte no venían coches detrás porque casi había parado en medio de la curva para capturar el instante. Sabía que era una mala costumbre, que un día se podía llevar un disgusto pero es que tanta coherencia… A veces necesitaba aventurarse en lo prohibido para rescatar la magia que se filtraba por las rendijas. En el fondo, ¿no consistía en eso la vida?

La foto no estaba mal pero la luz había perdido fuerza y ahora los edificios captaban su atención como si un coro de voces proyectara deseos y sueños. Tal vez si escuchaba con atención…

El verano iniciaba su recta final cuando la volvió a encontrar. La había buscado más de una vez pero le aburría jugar al escondite con las carpetas provisionales llenas de fotos que siempre iban a ser organizadas «sin falta» el fin de semana.

Pero ahí estaba y ahora, al verla en grande en la pantalla, supo que no era la luz ni las voces imaginadas lo que la mantenía en su recuerdo. Sonrió mirando la barandilla al darse cuenta que estaba en la media distancia exacta que le gustaba mantener con el resto del mundo.

Publicación original: enPalabras

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