Hemos ido evolucionando juntos, aprendiendo a comportarnos y trabajar en directo en la vida pública. Un “nuevo escenario”, pero real,  gracias a la suma e interacción de capacidades. Porque todos somos y nos estamos sintiendo actores de nuestras vidas y de nuestras películas.

Cada proyección nos ha supuesto asumir desafíos y desarrollar competencias pero una muy importante, que no parece destacar, ha sido la cohesión de lenguajes en un grupo con diferentes edades y calidades que aprendió a ser equipo. Y esto, que tanto nos ha costado, es una de nuestras mayores riquezas porque con una mirada, un gesto, un silencio, o pocas palabras, la complicidad va tejiendo red hacia el público

La experiencia del pase de Máscaras de ayer, con un público tan específico consiguió  lo que nunca hubiésemos imaginado:  Eva sin palabras, con lágrimas llenas de emoción y agradecimiento por lo que nos estaban diciendo. Esta es la medida de lo que está suponiendo ser actores en la vida pública
Las sorpresas continúan.
Publicación original: Calcetin(e)s

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