Académicos, periodistas y políticos utilizan una jerga que no llega a la sociedad

Cada día es más difícil encontrar conceptos útiles. Lo saben bien periodistas, académicos, editores y todos aquellos que trabajan con la información y deben proporcionar interpretación y análisis. Para ello, necesitan palabras que den sentido a los hechos y construyan un marco de ideas que explique de alguna manera la realidad. Pero la realidad se ha vuelto una abstracción contradictoria y compleja. Andamos a la búsqueda de conceptos que definan con precisión el mundo de hoy.

Esta crisis conceptual la sufren los medios de comunicación —como formadores de opinión pública—, los partidos políticos, los científicos sociales y los think tanks, maestros en la construcción de términos sofisticados y “nuevos paradigmas”. Todos quieren encontrar esa gran narrativa en la que encajen los fenómenos que estamos viviendo. Utilizan conceptos como populismo, autoritarismo, disrupción, posverdad. Construyen sintagmas en los que depositan una clave explicativa: regreso de los hombres fuertes, fin del orden liberal, rebelión de las clases medias, crisis de representación. No es que sean inexactos o inútiles. Lo que sucede es que han dado lugar a una jerga utilizada en debates circulares entre periodistas, políticos, analistas y académicos que muy pocas veces llega a la sociedad. (A la búsqueda del concepto)

Y todo en perfecto masculino genérico ^_^ Igual por eso tanto discurso largo, tanta apariencia, tanta escasez de silencios

Aunque suene memos rimbombante, prefiero pensar que se trata de simplemente de recuperar la dignidad de las palabras.

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