Antonio Rio, arquitecto y profesor en la Universidad de A Coruña, nos lleva hasta la «Mudanza literaria» de Montse Solano.

Toda mudanza remueve –desplaza -desordena. Cambiar los objetos –tus objetos- de un espacio a otro es toda una revolución. Un ejercicio de (des)composición. Y toda una actividad de malabarismo.
Toda mudanza altera –mide –escala. Cambiar los objetos -tus objetos- de sus posiciones relativas es toda una explosión. Un ejercicio de (des)proporción. Y toda una actividad de modulación.

Toda mudanza, sin embargo, es también una oportunidad. Un estado intermedio para volver a mirar los objetos –tus objetos- de manera individualizada. Para alejarse de la escenografía de una casa y observar cada una de las partes que configuran la atmósfera de una habitación. Y todo un reto: para intentar embalar -agrupar- acoplar (en cajas estandarizadas) cada fragmento del espacio personal.

Toda mudanza es una transición. Colocar los objetos –tus objetos- en otro espacio es una evolución. Un ejercicio de nomadismo. Y toda una actividad selectiva.
Toda mudanza es una transformación. Colocar los objetos –tus objetos- en otras posiciones relativas es todo un acto de organización. Un ejercicio de cartografía. Y toda una actividad proyectiva.
Toda mudanza es una exploración. Un estado intermedio para volver a mirar los objetos –tus objetos- en otro lugar. Para crear una escenografía nueva en otra casa. Para configurar atmósferas propias en otras habitaciones. Y todo un reto: para intentar desembalar -desagrupar- desacoplar (de cajas estandarizadas) cada elemento y componer con todos los fragmentos un nuevo espacio personalizado.
Toda mudanza es, al final, una invasión. Es adentrarse en la memoria. Tu memoria. Es una mutación. Tu mutación.


Publicación original: dMudanza

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.