Una de las perspectivas interesantes que se desprendía en 2024 del Informe sobre el consumo de noticias, Digital News Report, es que iba creciendo la confianza del uso de la IA en tareas de apoyo, en lugar de reemplazo

Sin embargo, hay una evolución interesante entre el Digital News Report 2024 y el Digital News Report 2025, pero no tanto en el sentido de una “aceptación plena” de la IA, sino más bien en una sofisticación del conflicto: la gente empieza a convivir con ella, a utilizarla, incluso a encontrarle utilidad… mientras aumenta simultáneamente la preocupación sobre confianza, veracidad y fatiga informativa.

La idea central se mantiene: apoyo sí, sustitución no

La percepción dominante continúa siendo que la IA resulta más aceptable cuando actúa como herramienta auxiliar que cuando reemplaza la intervención humana. Pero en 2025 esto ya no aparece solo como una intuición ética, sino como una frontera práctica de confianza. Hay usos relativamente aceptados (sin entrar aquí en sus implicaciones laborales), como son la transcripción, la traducción, el resumen y clasificaciones de materiales o la personalización de formatos. Es decir, todo lo que puede implicar un «apoyo documental».

En cambio, sigue existiendo desconfianza con respecto al uso de la IA en lo que exige criterio e interpretación como la redacción de noticias «duras», el establecimiento de jerarquías informativas o la interpretación de hechos políticos o bélicos. Es decir, que no se use la IA sin supervisión visible y que la confianza aumenta cuando existe “human oversight” clara:

La supervisión humana (human oversight) es la intervención activa de personas para monitorear, guiar y corregir los sistemas de IA, garantizando seguridad, ética y cumplimiento legal. Es fundamental para prevenir riesgos, evitar sesgos y asegurar que el juicio humano prevalezca sobre la automatización en decisiones de alto impacto.

Nota mental intermedia1: 🤔 ¿Cómo construir y comunicar confianza? Indagar si hay informes sobre cómo reacciona la IA respecto a la abundancia de sesgos humanos.

Siguiendo con la revisión comparativa de los dos informes, se detecta otro matiz importante: Si en 2024 la pregunta era “¿queremos IA en las noticias?”, en 2025 empieza a ser…

¿cómo convivimos con una intermediación algorítmica inevitable?

Porque la IA ya no aparece solo dentro de las redacciones. Ahora también resume noticias, responde preguntas, selecciona contenidos, remezcla titulares y empieza a convertirse en “puerta de entrada” a la información. Eso cambia completamente el escenario.

La gran novedad de 2025: la IA ya es fuente de noticias

El informe señala por primera vez que los chatbots empiezan a utilizarse como acceso informativo habitual, especialmente entre jóvenes. Todavía son porcentajes relativamente bajos, pero simbólicamente muy relevantes en el uso de asistentes de IA para informarse:

  • 7% del conjunto de usuarios online
  • 15% entre menores de 25 años

Y aquí aparece una paradoja curiosaLa gente desconfía de la IA… pero al mismo tiempo comienza a delegar en ella la mediación de la realidad.

Es decir, disminuye la confianza institucional, aumenta la saturación, se acelera la necesidad de simplificación y la IA entra precisamente como reductora de complejidad.

Este es un gran cambio con respecto a 2024: En sólo un año, su «aceptación» aumenta no necesariamente porque genere más confianza SINO porque reduce el esfuerzo cognitivo.

La evasión de noticias deja de ser una anomalía y pasa a ser estructural

La evasión selectiva, que ya se usaba en 2024, se consolida en 2025 como un fenómeno estructural global, con un 40% que evita noticias a veces o frecuentemente. Pero esto necesita un análisis es más profundo y cualitativo., porque no se trata solo de “cansancio” sino que se identifican varios motivos que apuntan a nuestra estabilidad mental:

sobrecarga, impotencia, toxicidad, irrelevancia percibida, ansiedad, dificultad para comprender, sensación de no poder actuar sobre lo narrado…

Los datos apuntan, además, a otro problema importante como la creciente brecha intergeneracional, sobre todo teniendo en cuenta nuestra propia insistencia en establecer lineas generacionales divisoras entre períodos cada vez más breves: los menores de 35 años dicen con más frecuencia que las noticias son difíciles de seguir o entender.

¿Nos estamos equivocando en los debates? Si hace poco aún decíamos que “la gente no quiere informarse”, la realidad impone actualizar los puntos de partida del análisis porque empieza a parecer que la forma narrativa del periodismo actual ya no encaja con determinadas formas de experiencia contemporánea.

Es decir, los medios podrían estar excesivamente centrados en remolinos inmediatos y superficiales (actualización constante, conflicto, urgencia, negatividad, hiperpolitización…) y poco orientados a lo que se necesita:

contexto, comprensión, relevancia vital, perspectiva, posibilidad de acción, optimismo ocasional

El problema ya no es solo la desinformación: es la erosión del criterio

Este quizá sea el desplazamiento conceptual más importante entre 2024 y 2025 porque el informe de 2025 ya no habla únicamente de “fake news” SINO de un ecosistema fragmentado donde influencers, creadores, algoritmos, plataformas, IA generativa, personalización, y medios tradicionales compiten simultáneamente por atención y legitimidad.

Y en paralelo aparecen investigaciones posteriores muy significativas en las que los asistentes de IA producen errores frecuentes, malas atribuciones y simplificaciones engañosas. Esto refuerza algo muy interesante ya que…

la sociedad sigue asociando “verdad” a supervisión humana… aunque cada vez consuma más capas automáticas de mediación.

Lo local, lo contextual y lo comprensible ganan valor

Esta es una evolución relevante que abre nuevas vías de análisis ya que el informe detecta interés creciente por la información local, la salud y la educación PERO todo ello desde explicaciones claras, formatos más comprensibles y una personalización no invasiva.

Es decir, la audiencia no necesariamente rechaza las noticias sino que tiende a rechazar el régimen emocional, el ritmo, la saturación y la forma de empaquetado. Un cambio profundo que se puede resumir con la expresión:

“Read less, know more” (Lee menos, entiende más) que sintetiza la idea de calidad sobre cantidad en la era de la infoxicación o sobreinformación.

Su significado se centra en la eficiencia intelectual y salud mental: en lugar de consumir volúmenes masivos de texto superficial, se propone acceder a contenido curado, resúmenes estratégicos o análisis clave que permitan extraer la esencia de la información rápidamente.

Es una invitación a optimizar el tiempo, eliminando el «ruido» informativo para alcanzar un conocimiento más profundo y accionable con el menor esfuerzo de lectura posible.

Nota mental intermedia 2🤔 ¿Se entenderá esta necesidad de optimizar el tiempo de conocimiento con menos esfuerzo como un servicio de valor que merece la pena pagar?

Datos Específicos de España

El informe para España, elaborado con la Universidad de Navarra, muestra un panorama de polarización y cambios de hábitos.

  • Confianza: Solo el 31% confía en la mayoría de las noticias, situando al país entre los niveles más bajos del estudio.
  • Medios más confiables: La ciudadanía muestran mayor confianza en medios regionales o locales (51%), Antena 3 (50%) y RTVE (48%).
  • Redes Sociales: WhatsApp (24%) y Facebook (24%) siguen liderando para informarse, aunque ambas caen, mientras TikTok (11%) se mantiene estable.
  • IA en las redacciones: En España el 47% siente incomodidad ante las noticias producidas íntegramente por IA.

A modo de conclusión en lo global

Si en 2024 la preocupación principal era si la IA podía sustituir a las personas en la redacción y comunicación de noticias, informes, etc., en 2025 empieza a percibirse que el problema real puede ser otro: que sustituya lentamente la relación directa entre las personas y la complejidad de la realidad.

Ya no se trata solo de tecnología, se trata de mediación cultural, atención, fatiga, confianza y construcción de criterio.

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