Anotaciones IA: Crear una IA traductora alimentada con intraducibles

Para la filósofa y filóloga francesa Barbara Cassin, «catastrofizar» la inteligencia artificial, entendido como sacarla de su neutralidad técnica y problematizarla de forma radical, sirve para romper el silencio político actual. En una entrevista publicada en Le Grand Continent, propone usar una IA «neurótica» y llena de intraducibles para sacudir el pensamiento europeo frente a los discursos hegemónicos.

En lugar de buscar una verdad única y homogénea para todo el mundo, propone un universal construido a través del diálogo, aceptando la diversidad y las diferencias como una ganancia colectiva.

Aunque la interpretación más habitual de catastrofizar es imaginar o predecir el peor escenario posible ante una situación, en el caso de Barbara Cassin y la inteligencia artificial, no significa tener un miedo irracional al «fin del mundo», sino llevar el problema al extremo de forma deliberada para sacudir la comodidad actual y obligarnos a reaccionar.

Una provocación cultural para rescatar las diferencias de cada idioma frente a la estandarización global de un idioma plano y aburrido, sin giros y modismos, sin metáforas locales, sin humor.

Pasé un tiempo en la India y se me ocurrió la idea de traducir un mismo extracto a cuatro o cinco de las principales lenguas del país para que pudieran dialogar entre sí.

Hay que reinventar toda esta comunicación con la ayuda de la inteligencia artificial, lo cual no es fácil. Mi idea sería crear una IA traductora alimentada con intraducibles y que, por lo tanto, fuera, en cierto modo, neurótica. Luego le preguntaría: «¿Y ahora, cómo lo vas a hacer?». Sería un experimento digno de observar.

… La fuerza del lenguaje es aún más evidente ahora que la administración de Trump está llevando a cabo una represión contra las palabras: cuando eliminan una palabra, creen que pueden eliminar la cosa. La lista de 140 palabras «desaconsejadas» es grotesca…

Es el problema del silencio (humano) y los algoritmos. Por un lado, las palabras de líderes autoritarios paralizan a la sociedad y reducen a Europa al silencio. Por otro. la tecnología y los algoritmos extienden una sombra uniforme que ahoga la pluralidad de las voces porque dejarse llevar por la simplificación de lo estándar, por una IA estándar, es buscar una comunicación fácil y plana que elimina a pasos agigantados los matices culturales.

A eso se refiere Barbara Cassin con su propuesta de una IA «neurótica», una inteligencia artificial traductora que se alimente de los «intraducibles» de cada lengua. introduciendo la fricción y complejidad en vez de buscar un consenso perfecto.

Es decir, al volverse «neurótica», la IA se vería obligada a lidiar con el error, la diferencia y la vitalidad del lenguaje humano.

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