aquello de que todo es cíclico

CosturerasDesde que incorporé la etiqueta del “economía circular” a través de mis conversaciones con Goio Borge no hago más que encontrármela en todo tipo de contextos invocada como nuevo paradigma. Si bien el escenario actual plantea situaciones nuevas, no deja de ser otra forma de expresar aquello de que todo es cíclico. O, como decía recientemente Manel Muntada

El afán de progreso nos lleva pues a imponer un orden que suele ser causa inevitable del desorden natural que provocamos y del que tan sólo podemos sacar provecho si vemos en él la oportunidad de aprender alguna cosa: generalmente aquello que realmente somos y lo que jamás debimos hacer.

Si la nueva moda etiqueta de economía circular implica haber aprendido lo que realmente somos y lo que jamás debimos dejar de hacer bienvenida sea, pero no deja de ser, como le comentaba a Manel, lo que decía T. S. Eliot: “No dejaremos de explorar y, al final, volveremos al punto de partida y conoceremos el sitio por primera vez».

Viendo el documental recién emitido en El escarabajo verde no pude evitar recordar una canción que mi madre invocaba de sus tiempos de niña:

Estoy loco de contento

porque me hizo mi madre

unos pantalones nuevos

de los viejos de mi padre

Está bien que en vez de seguir reinventando la rueda aprendamos que su utilidad sólo necesita pequeñas adaptaciones, aunque quede mejor esa otra etiqueta de «nuevos modelos de negocio».

Fotografía de Irene Martín mientras Estefanía Hernández pintaba el cuadro «Las costureras

Publicación original: De Mudanza

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